E S T A T U T O S.

para una

ASOCIACION PRIVADA DE FIELES,
que presenta la

ASOCIACIÓN DE MUJERES CATÓLICAS

al

OBISPO DIOCESANO
DE MATAMOROS

para su revisión, con el fin de ser erigida en la Iglesia
diocesana de Matamoros y obtener su consentimiento
de llamarse «católica», a tenor del canon 299, § 3 y
300.

H. Matamoros, Tam., México
7 de mayo de 2001
1.        INTRODUCCIÓN
Dios que ama a su pueblo, por medio del Espíritu Santo, lo va
enriqueciendo con diversos carismas para la edificación de la misma
comunidad (cfr. 1Cor 12, 4-30; Ef 4, 1-13). Estos carismas vienen a
integrarse en el misterio de la Iglesia (cfr. Lumen gentium, No. 8), y su
vitalidad pide ser expresada en una organización y un orden, de tal
manera que no haya un carisma sin una expresión institucional y, a la vez,
no haya una institución sin la animación de un carisma ni se dé una
apariencia de oposición entre el carisma y la institución (cfr. Sacrae
disciplinae leges).

De diversas maneras, en estos últimos años, se ha manifestado en la
comunidad diocesana la necesidad de atender de una manera especial la
evangelización de la familia, para acercarla al Plan de Dios para el
matrimonio, la familia y la vida. Partiendo de una experiencia de fe en el
Señor Jesucristo, de una experiencia de encuentro con Él, hemos ido
discerniendo (cfr. Pastores dabo vobis, No. 10) la oportunidad de llevar el
Evangelio a la familia y a la sociedad a través de la mujer católica.

La inspiración de este proyecto viene del mismo Evangelio, al contemplar
cómo el mismo Señor Jesús hace de la mujer su mensajera, “la apóstol de
los apóstoles”. Él le restituye su dignidad original, la defiende de las
opresiones culturales injustas, se deja ayudar por ella en su misión. Su
misma encarnación en el seno de la Virgen María le da un sentido
definitivo a la participación de la mujer en la historia de la salvación (cfr.
Gal 4, 4-5).

El Concilio Vaticano II ha recogido este particular aprecio y confianza de
Jesús hacia la mujer y, en su “Mensaje del Concilio a la Humanidad”, hace
mención especial de la mujer invitándola a considerar que “llega la hora...”.

El Papa Juan Pablo II, en su Carta Apostólica Mulieris dignitatem, sobre la
dignidad y la vocación de la mujer, así como en su Carta a las Mujeres (29
de junio de 1995), promueve en la Iglesia y en el mundo esta gran
dignidad que le corresponde a la mujer quien, junto con el varón, participa
de la imagen y semejanza de Dios. El Santo Padre nos lleva a meditar
profundamente el “Evangelio de la mujer”, la actitud de Jesús para con
ellas e invita a los miembros de la Iglesia a superar prejuicios y cuanto
pueda opacar la igual dignidad de la mujer y el varón.

Estos Estatutos (cfr. cc. 94-95; 304; cfr. 394) quieren recoger esta rica
enseñanza y actitud de Jesús acerca del papel de la mujer en la
Evangelización, su cooperación en el misterio de la Redención, la
generosidad de su respuesta a la gracia de Dios, su particular importancia
en la familia, en la Iglesia y en la sociedad, su espiritualidad y genio
femeninos, para que, traduciendo todo ello en un estilo de vida y en un
método de reflexión, estudio y oración, dentro de la comunión de la misma
Iglesia, en profunda comunión con el Obispo diocesano, pueda ofrecer a la
mujer un camino de santificación precisamente desde su misterio
femenino, rico y complementario del misterio de la personalidad masculina.

La Asociación de Mujeres Católicas, con el deseo de ser erigida como
Asociación Privada de Fieles, basándose en el derecho asociativo de los
fieles cristianos (cc. 215, 298; 327), presenta estos Estatutos para la
revisión de la autoridad competente y para obtener su consentimiento para
llamarse «católica» (cc. 299 y 300; 216), comprometiéndose a observar
siempre la comunión con la Iglesia (c. 209), a promover la continua
santificación de sus miembros (c. 210), seguir por obediencia cristiana lo
que los Pastores sagrados declaran como maestros de la fe o establecen
como rectores de la Iglesia (c. 212, § 2) y a buscar el bien común de la
Iglesia (c. 223, § 1; cfr. c. 1752) así como de la iglesia doméstica y
santuario de la vida que es la familia, fundada en el matrimonio .
Estatutos