CAPÍTULO VII
FORMA DE ACTUAR
Artículo 28.-        La forma de actuar de la AMC consiste ordinaria y
básicamente en un esquema de trabajo basado en reuniones
semanales por grupos en la casa de alguna de los miembros que la
ofrezca para tal fin.

Artículo 29.-        El horario de reunión se podrá establecer según la
conveniencia del mismo grupo, de las circunstancias de quienes lo
forman, consultando previamente con la Coordinadora Diocesana.

Artículo 30.-        El número de las mujeres que compongan cada grupo
será de 10 como mínimo y de 15 como máximo. Cuando el grupo haya
crecido considerablemente, la Coordinadora Diocesana o la
Coordinadora de Zona procurará dividirlo, poniendo una coordinadora
al frente del nuevo grupo, evitando acepción de personas, preferencias
o conveniencias personales  que vayan en detrimento del bien común
del grupo y de la Asociación.

Artículo 31.-        Las mujeres que asistan a un grupo de la Asociación,
procurarán dar un buen testimonio de vida cristiana, tanto en su vida
personal y familiar como en su participación en la comunidad eclesial y
en la sociedad.

Artículo 32.-        Los objetivos y temas que se traten en cada grupo
serán, básicamente, los mismos y éstos serán elegidos y designados
por la Coordinadora Diocesana, de acuerdo con el Consejero Espiritual.

Artículo 33.-        Se trabajará por “trimestres”, siguiendo como punto
de referencia el ciclo escolar de los hijos: de septiembre a diciembre,
enero a marzo, abril a junio. Cada trimestre tendrá un objetivo a
conseguir, procurando la coordinadora de cada grupo que cada mujer
lo conozca, lo comprenda, lo asimile y comience a vivirlo. Sabiendo que
nadie da lo que no tiene es indispensable que la propia coordinadora de
grupo ponga especial atención en vivirlo para poder transmitirlo. Si tiene
alguna duda sobre el objetivo, consultará con la Coordinadora
Diocesana o de la Subsede.

Artículo 34.-        Los Temas de Reflexión para cada reunión serán
elaborados por la Coordinadora Diocesana, de acuerdo con el
Consejero Espiritual, desarrollando en ellos progresivamente el objetivo
establecido para el trimestre.

Artículo 35.-        Las coordinadoras de los grupos tendrán una reunión
semanal en donde se les compartirá el Objetivo y el Tema de Reflexión
para la Semana, el cual compartirán a su vez con las miembros de su
grupo, con la libertad de expresar con sus propias palabras y recursos
el contenido, pero sin salirse de éste ni hacer de su reunión una
discusión de otros temas, libros, etc. La Reunión Semanal no es una
clase de Biblia o un círculo bíblico, ni un taller de oración, aunque la
Sagrada Escritura y la Oración, de acuerdo con la metodología de la
Asociación, siempre estará presentes.

La  Asociación, respalda lo que la coordinadora diga o haga en su
grupo, por lo que ésta deberá tener cuidado de no decir o hacer cosas
que no están en el sistema o estilo de la Asociación, de su objetivo o
compromisos.

Artículo 36.- La AMC debe distinguirse por tener dirigentes capacitadas
y capaces de dar la vida por el Señor en todas sus actividades, con una
disposición constante de mejorar y avanzar en su vida de fe y entrega
en el servicio, comenzando en su matrimonio y en su familia si es
casada, en su trabajo, en sus círculo de amistades, etc.

Artículo 37.-        Una de las prioridades de la AMC será siempre la
formación completa de sus coordinadoras. Para ello, la Coordinadora
Diocesana proveerá, como una de sus más importantes tareas, que no
falte un período de formación para aquellas asociadas que sean
consideradas aptas para llegar a ser coordinadoras. El programa de
formación lo elaborará con su Equipo Coordinador, de acuerdo con el
Consejero Espiritual. En este programa se les instruirá acerca del
carisma de la AMC, sobre su eclesialidad, los principios de la comunión
y la disciplina de la Iglesia. Se le proveerá de aquellos recursos que la
ayuden a desarrollar sus talentos y a cumplir los objetivos de la
Asociación.

Artículo 38.-        Ordinariamente, cada trimestre comenzará con una
Misa, en la que se pondrá en manos de Dios el trabajo a realizar.
Oportunamente la Coordinadora Diocesana o de la Subsede nombrará
a un equipo que prepare lo necesario: hablar con algún párroco para
que facilite la iglesia parroquial o alguna capilla, preparar el ajuar
litúrgico necesario, las lecturas, las preces, las ofrendas, la corona de
adviento, alguna acción especial, etc. Hay que evitar la improvisación en
la liturgia para que sea celebrada activa y fructuosamente. Al final de
cada Misa que celebre la Asociación, pedirle al sacerdote que bendiga a
quienes estén embarazadas, dando gracias a Dios por el don de la vida.

Artículo 39.-         Para ir promoviendo la espiritualidad de los tiempos
litúrgicos fuertes, la Coordinadora Diocesana, de acuerdo con el
Consejero Espiritual, promoverá los retiros Espirituales que sean
convenientes, a los que deberán asistir todas las mujeres que puedan.

Artículo 40.-        Una vez al Año se tendrá un Retiro Espiritual General
en la que participarán todas las miembros posibles y al que se invitará a
los Consejeros Espirituales que tenga la Asociación.

Artículo 41.-        Una vez al año, el Equipo Coordinador Diocesano y
las Coordinadoras de las Subsedes y de los Grupos se reunirán en una
comida con el Obispo diocesano, para convivir con él, informarle
brevemente del Estado de la Asociación y presentarle los proyectos que
se tengan.

Artículo 42.-        Los libros básicos que usará la Asociación son: la
Sagrada Escritura, los Documentos del Magisterio de la Iglesia, Madre
educadora en la fe, ... Cualquier otro libro, folleto, revista, artículo o
tema, deberán ser aprobados previamente por la Coordinadora
Diocesana, para mantener la unidad necesaria.

Artículo 43.-        La Coordinadora Diocesana cuidará de la formación,
ordenación y conservación de un Archivo de la AMC, en donde se
guardarán todos los asuntos relativos a su vida y actividades, las listas
de las asociadas y sus direcciones, fechas de aniversario, etc.

Artículo 44.- Cada señora es un caso especial, es por eso que cuando
entre a algún grupo una persona casada con un divorciado, divorciada,
madre soltera o algo similar deberá la coordinadora con mucha
discreción pasar el caso a la Coordinadora Diocesana para que esta a
su vez comente y solucione el problema con el Consejero Espiritual. Si
el caso fuera un problema muy especial se hablará con el sacerdote
para   que este la ayude y oriente.

Artículo 45.-        Cada grupo de la AMC deberá estar identificado con
un nombre bajo la protección de la Virgen María en alguna de sus
advocaciones: Nuestra Señora de Fátima, Nuestra Señora del Refugio,
Nuestra Señora de Lourdes, la Anunciación, etc.).
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